La tecnología como herramienta de sostenibilidad digital empresarial
Conciliar la innovación tecnológica con la protección del medio ambiente no es una opción, sino una necesidad.
Es el único modo en que las empresas pueden transformarse en las protagonistas del cambio, contribuyendo de forma significativa a la creación de una economía verdaderamente ética.
Para que esto sea posible, es necesario encontrar una nueva forma de hacer negocios, capaz de aprovechar la digitalización y las tecnologías y de cambiar las cosas de raíz. Precisamente esta radicalidad se subraya en el primer artículo del Manifiesto por la Sostenibilidad Digital:
“La transformación digital no impacta solo en los procesos cambiando el mundo en el que se hacen las cosas. Toca su naturaleza profunda, redefiniendo su sentido.” Art. 1, Manifiesto por la Sostenibilidad Digital, Fundación por la Sostenibilidad Digital
Además, también está en la base del Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia, que aspira a hacer posible la digitalización, la revolución verde y la transición ecológica.
Para que esto sea posible, es importante adoptar un enfoque global, que tenga en cuenta el ciclo de vida completo de los productos y servicios ofrecidos, y las tres dimensiones del desarrollo sostenible.
Este, de hecho, debe integrar un punto de vista ecológico, económico y social.
Todo empieza por los datos
Para poder comprender cómo iniciar la transición hacia la sostenibilidad digital empresarial hay que partir siempre de una sola cosa: los datos.
Para poder cambiar las cosas, primero hay que conocerlas.
Las empresas pueden utilizar los datos para comprender y prever su impacto.
Esto va desde la gestión activa de la exposición al riesgo climático, hasta la rendición de cuentas sobre el cumplimiento normativo y la consecución de nuevos objetivos de crecimiento. La construcción de un sistema de datos integral que tenga en cuenta los indicadores ambientales, sociales y de gobernanza es fundamental para este esfuerzo.
Solo partiendo de esto será posible elaborar un plan de acción, identificando márgenes de mejora y tecnologías que pueden marcar realmente la diferencia.
La nube, la inteligencia artificial (IA), así como el Internet de las cosas (IoT), el 5G y el Edge computing tienen el potencial de transformar no solo nuestras economías y sociedades, sino también las distintas realidades empresariales.
Lo hacen aportando mayor eficiencia y rentabilidad, así como agilidad para adaptarse a las necesidades de los consumidores y para implementar mejoras en cada fase del desarrollo del producto, de la producción y de las operaciones.
El 80% de los impactos ambientales de un producto está ligado a las decisiones tomadas en la fase de diseño.
Sin embargo, hoy el 45% de las organizaciones con objetivos net zero utiliza los datos sobre las emisiones
solo para la rendición de cuentas obligatoria y no en el proceso de toma de decisiones.
World Economic Forum (fuente)
En el futuro, además, se espera que la sostenibilidad digital empresarial sea aún más eficiente gracias a una nueva generación de tecnologías, como la biología sintética y la informática cuántica.
Sin embargo, implementar estas tecnologías no es un proceso exento de riesgos.
Los riesgos (y los beneficios) de la sostenibilidad digital empresarial
Como hemos visto, una vez que se conocen los datos será posible integrar en los procesos empresariales tecnologías para aumentar eficiencia, rentabilidad y agilidad.
Sin embargo, también hay que considerar que la transformación hacia una economía digital implica varios riesgos.
Entre ellos, la ciberseguridad, la privacidad, la ética y la inclusión digital.
Por ello, cada nuevo paso hacia una mayor sostenibilidad digital empresarial debe estudiarse en detalle, integrando la opinión de expertos y una buena comunicación con stakeholders y consumidores, cuando sea necesario, para integrar estos aspectos en el plan de transformación y evitar una pérdida de confianza.
Sin embargo, se trata de riesgos que vale la pena correr.
No solo porque representan la elección correcta en términos ecológicos y sociales, sino también empresariales.
Como ha subrayado el World Economic Forum, la necesidad de repensar los modelos de negocio enteros y las cadenas de valor incorporando lo digital y la sostenibilidad está estrechamente ligada a la eficiencia.
El diseño sostenible de los productos o las prácticas de economía circular, por ejemplo, no solo reducen la huella ambiental de un producto, sino que también mejoran la eficiencia de los costes y del uso de los recursos, haciendo a los fabricantes más resistentes frente a las carencias de la cadena de suministro.
La economía del mañana deberá ser la que desacopla el crecimiento del consumo de recursos y, para prosperar, las empresas deberán apostar por la sostenibilidad, transformándola en un factor competitivo.
Un enfoque global: un ejemplo
La sostenibilidad digital empresarial es una cuestión que hay que afrontar de forma integral.
De hecho, para ser realmente sostenibles todo debe tenerse en cuenta. Por ejemplo, el sitio web de la empresa.
Cada búsqueda en Internet tiene un impacto en la atmósfera que no hay que subestimar, y el simple envío de un correo electrónico puede suponer de 4 a 50g de dióxido de carbono.
Hoy, se estima que Internet es el cuarto “país” del mundo por emisiones de CO2, según lo calculado por el Global Carbon Project.
Esto se debe sobre todo al uso de combustibles fósiles para servidores y centros de datos, pero también a las modalidades con las que se realizan y usan los sitios web.
Precisamente por esto, los gigantes de la tecnología están buscando soluciones. Google aspira a ser carbon free para el año 2030, y ha empezado a valorar la ecosostenibilidad de una página web como factor de ranking SEO.
Existen proyectos pensados para medir, reducir y certificar el impacto de un sitio web, como Karma Metrix.
Storytelling: la sostenibilidad digital empresarial es también comunicación
Invertir en sostenibilidad digital empresarial no sirve solo para hacer los propios procesos más eficaces y eficientes, mejorando la resiliencia empresarial frente a la volatilidad de los mercados.
Es también un factor de diferenciación de la marca respecto a sus competidores ante los clientes potenciales y reales.
De hecho, las empresas que saben equilibrar desarrollo tecnológico, económico y sostenibilidad ambiental pueden dar vida a una imagen positiva y eco-friendly de la marca, así como de sus productos y servicios.
—
Para que esto ocurra, sin embargo, esta estrategia debe comunicarse de la mejor manera, es decir, mediante el storytelling.
Esta es una técnica para recorrer y contar los procesos y las fases que llevan a la realización del producto, abriendo las puertas a los usuarios y haciéndoles sentir parte del propio proceso.
Una especie de “detrás de las cámaras” que permite no solo trabajar sobre la imagen empresarial, sino también educar a los stakeholders y al público, cada vez más maduro y consciente.
Hoy, son los propios clientes quienes pueden premiar a las empresas que han sabido transformarse en nombre de la sostenibilidad digital empresarial.
Para que esto sea posible, los consumidores deben conocer el proceso (Storytelling), comprenderlo (educación) y valorarlo positivamente, es decir, no interpretarlo como un intento de green-washing.
De aquí se deduce la necesidad de cambiar el paradigma empresarial, abrazando un proceso profundo de reconversión que vaya más allá de las simples apariencias.
Hoy, las empresas tienen los medios para diseñar, construir y escalar productos, operaciones y servicios más inteligentes, más eficientes, más sostenibles y más resilientes.
El reto está dado por la velocidad con la que estas transformaciones se realizan y escalan, y por la profundidad con la que se aplican.
La sostenibilidad digital empresarial es un proceso que, para ser realmente efectivo, debe ser radical!
Conozcámonos.
¿Tiene en mente un proyecto de sostenibilidad digital?
Escríbenos para obtener información o concertar una videollamada para hablar de ello.



